Como la generación ‘copo de nieve’ impulsa cambios desde las redes


*Leo García

“No eres especial. No eres un precioso y único copo de nieve”. 
Tyler Durden, El Club de la Pelea.
 
Las limitaciones en el desarrollo de la personalidad, que en parte se asocian al aislamiento y ensimismamiento relacionado al uso de las redes sociales, ya se pueden ver en aquellas personas para las que desde que nacieron la tecnología es algo de uso común y cotidiano. Existe un perfil que se le conoce como “la generación copo de nieve” que está dentro del grupo de edad identificado como los millenials.

La generación copo de nieve psicológicamente se caracteriza por un exagerado sentido de sí mismos, poca paciencia, reducida capacidad de manejo de la frustración, escasa capacidad de tolerancia, necesidad de estímulos frecuentes y rápidos pero efímeros, que a la vez es causa de una profunda falta de capacidad de formar vínculos perdurables y a largo plazo.

Entre otros factores que han propiciado este perfil psicosocial se menciona principalmente a los padres sobreprotectores que han educado a sus hijos con un enfoque individualista. La generación copo de nieve son los adolescentes y jóvenes educados como “niños emperadores” altamente hedonistas.

Y es por eso que se les llama “copo de nieve”, por la percepción de sí mismos con la que han sido educados: ser personas únicas, frágiles, con la idea que tienen derecho y libertad a todo, pero en su formación los han dejado sin los recursos emocionales para enfrentar situaciones adversas.

El segmento de edad al que corresponde esta generación son nativos digitales, es decir, para quienes los dispositivos de uso personal son cosa cotidiana y las redes sociales son una forma normal de interacción. Es por eso que nos ocupa entender su relación con el entorno digital.

Sí, el nombre viene de la frase que aparece en “El Club de la Pelea”, el libro de Chuck Palahniuk adaptado a una película del mismo nombre.

Ya como adultos jóvenes, está considerada como una prolongación de la adolescencia más allá de los 25 años. Socialmente hablando es de resaltar la dificultad de asumir el papel de adulto funcional independiente, aplazando la responsabilidad en sí mismo y manteniendo los lazos de dependencia a la familia.

Aislamiento, ensimismamiento e intolerancia.
Hemos comentado que tener la tecnología al alcance nos ha llevado a cambiar dinámicas sustituyendo convivencia por interacción. Que sea a través de dispositivos electrónicos la principal forma en que se tiene contacto con otras personas, aunque se les tenga a un lado, reduce la visión del mundo y de la realidad a sólo lo que se recibe por la pantalla.

Es una forma de aislamiento autoinflingido.
Seguimos hablando de las microesferas de interacción, esos espacios unipersonales construidos en el entorno social con influencia de la tecnología. Internet ha hecho a que sea más fácil, más cómodo, más rápido, enterarse de lo que está sucediendo kilómetros de distancia, con sólo mirar una pantalla, que involucrarse con quien está sentado a un lado.

Como parte del perfil psicológico se considera que quienes muestran los rasgos de esta generación tienen una gran carencia de resiliencia, es decir, de enfrentar y solucionar situaciones adversas, pero también tienen una gran sensibilidad e ingenio.

La falta de resiliencia encuentra alivio en las cámaras de resonancia digitales a las que el usuario libremente se integra para seguir alimentando el ciclo donde construye la idea que tiene de sí mismo reforzando sus códigos e ideas preexistentes en una dinámica de aislamiento y ensimismamiento.

A quienes se identifica como parte de la generación copo de nieve dentro de las redes sociales suelen ser usuarios de posturas rígidas, tienen la necesidad de manifestar su ofensa en todo lo que les resulta contrario o desagradable, aun aquello que puede entenderse como una broma o un chiste de mal gusto. Sus interacciones son limitadas porque siempre generarán una barrera de identificación infranqueable que les garantice seguridad para sostener sus ideas rechazando radicalmente opiniones diferentes a sus expectativas. Son usuarios que siempre manifestarán malestar a todo lo que salga de su visión del mundo.

Otros más llevan a las redes sociales su rol de víctimas con actitudes intolerantes sustentadas en simpatías ideológicas y de movilización social, con una gran carga de erudición. La perpetua búsqueda de tener la razón y demostrarlo.

Así, con esa combinación de rasgos, es a partir de su sensibilidad donde se muestra otra de sus facetas, el activismo social digital. Aunque en ocasiones lo lleven a actitudes radicales e intolerantes.
 

Movilización Social: De la escasa resiliencia al activismo

En internet, la forma que tienen estos usuarios de abordar los problemas sociales, y su dinámica de interacción en general, suele ser identificada con la movilización del tipo “guerreros de la justicia social” (o social justice warriors).

Y aunque el término surge como una forma peyorativa de referirse a ellos por sus constantes desplantes de intolerancia, con facilidad forman grupos que promueven agendas sociales con visión progresista, como el feminismo, los derechos humanos, multiculturalismo, simpatía política e identidad sexual. Es así donde se traspasa el límite entre la necesidad de validación personal en lo individual y se lleva a la movilización social real.

Si bien se ha mencionado la dificultad que tienen de afrontar situaciones adversas y lidiar con la frustración, a la vez esa combinación de rasgos los lleva a buscar soluciones innovadoras y creativas que cambien el entorno de acuerdo a su idea de cómo debe ser. Cuando esa actitud es impulsada fuera de los dispositivos y llevada al entorno social “de ladrillo” suelen ser iniciadores de grandes movimientos disruptivos.

Los grupos que promueven el cambio del uso del automóvil como conmutador personal por la bicicleta, el feminismo, la transformación del entorno urbano y de convivencia, las leyes y modelos sociales de equidad de género, el uso de lenguaje incluyente, la defensa, protección y derechos de los animales, los cambios en el modelo de las relaciones laborales, el emprendimiento y autoempleo. Son apenas algunos de los movimientos con los que estos, no del todo frágiles, jóvenes se identifican e impulsan. La red mostrándonos ya como se construye la ciudadanía digital.
 
Hagamos red, sigamos conectados.

*Leo García (@leogarciamx) es desarrollador web y analista de tendencias en Twitter.

Las opiniones expresadas en este artículo corresponden al autor y no representan necesariamente la postura de Quinto Poder. 

Consigue más noticias en tu e-mail

Inscribirse al newsletter para recibir noticias en tu correo.

Quinto Poder

Denunciamos todo lo que apesta a corrupción, lacra e injusticia. No basta con que te indignes, mejor alza la voz y ayúdanos a impulsar una reflexión. Sin protegidos ni favoritos, Quinto Poder es tu voz.