Ciberpropaganda y posverdad


#HuellaDigital | *Leo García (@leogarciamx)

En pleno 2019 aún hay ideas y conceptos que no terminan de entenderse plenamente y quedar del todo claros. Por ejemplo, lo que es la propaganda. Pero aún más, la tecnología y los medios digitales han llevado estos mismos conceptos al siguiente nivel; así, hoy podemos hablar de ciberpropaganda.

Propaganda

Apegándose al concepto formal, propaganda es la comunicación que busca difundir doctrina para ganar adeptos. Se aplica para toda la comunicación dirigida desde las instituciones del estado hacia la población con el fin de influir en su percepción. En la propaganda lo que domina es la carga ideológica del Estado que la genera.

La manera más sencilla de entender este punto es recordar la guerra fría y observar la propaganda emitida por los países aliados a la antigua Unión Soviética y los aliados a Estados Unidos, formando dos bandos claramente definidos, procomunistas antiestadounidenses y anticomunistas proestadounidenses.

E igualmente apegados al concepto, propaganda son todos los mensajes en cualquier formato o medio, emitidos por los gobiernos, dirigidos localmente a su población, sin importar si es donde mencionan sus acciones, lo que presentan como logros, sus objetivos, e incluso sus mensajes de difusión ideológica.

Se considera que la naturaleza de los mensajes que se utilizan como propaganda requiere de dos grandes elementos para su efectividad; primero, información que sea relevante para su población objetivo y segundo, medios de comunicación que ofrezcan los canales con el mayor alcance posible. La propaganda requiere llegar a la gran audiencia masiva.

Y justo por esta condición no es de sorprender que internet y las redes sociales sean la vía ideal para las formas modernas de propaganda.

Ciberpropaganda

La ciberpropaganda puede ser entonces definida como el uso de internet y los medios digitales para la comunicación de eventos y sucesos de interés para la población con la intención de manipular su percepción según el interés del gobierno y sus instituciones.

Ahora se entienden con más precisión las distintas técnicas de propaganda que se aplican según el objetivo a lograr y, se entiende que es especialmente un riesgo cuando se recurre con fines propagandísticos a la difusión de noticias falsas: las “fake news”.

La época de la posverdad recurre a las “fake news” en forma de narrativas convenientes de carga altamente emotiva con fines propagandísticos.

Si bien es cierto que internet se ha usado con fines políticos casi desde sus inicios, es de 2016 a la fecha que se ha profundizado en el estudio de su aplicación, su alcance y efectividad.

Con la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, el concepto de las “fake news”, es decir los bulos, pero además los “hechos alternativos”, la posverdad y las campañas de desinformación han dominado en los medios.

Las campañas de desinformación como método de propaganda surgen de agentes de interacción adversa que buscan alterar el ciclo informativo, dominando la narrativa con historias sensacionalistas, que no necesariamente son verdad, pero que logran además generar una percepción manipulada acorde al objetivo de quien las genera.

Los bulos utilizados como parte de una campaña de desinformación siempre serán a favor de uno y en contra de otro, elementos de la narrativa, lo que tiende a incentivar el malestar y la polarización. Pero además, como parte de la dinámica de polarización, los bulos se difunden con gran rapidez y su aprovechamiento para sustentar posturas ideológicas o simpatías hace que se repela, si acaso lo hay, la aparición de los posteriores desmentidos.

En este punto, los medios alternativos son de especial importancia, porque además visten a las campañas de propaganda basadas en desinformación de la legitimidad que, supuestamente, es el factor diferenciador contra los medios tradicionales que han sido tan ampliamente estigmatizados.

Algunas campañas son más sutiles que otras. Puede bastar con manipular el equilibrio informativo, sobre todo el tono en que una pieza de información es presentada, para cambiar el foco de atención en el aspecto que importa en la campaña. Por ejemplo, no es lo mismo celebrar un muy raquítico crecimiento económico, que alertar sobre una grave caída respecto a un pronóstico no cumplido.

Las redes sociales son esenciales para las campañas de ciberpropaganda, son motor de las principales oleadas de difusión y propagación, además de la importancia en la respuesta que logra generarse. Es ahí donde se entiende en su justa dimensión el valor de las cuentas falsas y los agentes de interacción adversa que sostienen la narrativa simulando ser usuarios comunes.

Por si el escenario no pintaba ya suficientemente complejo, ahora los regímenes que aprovechan los bulos como parte de sus campañas de ciberpropaganda se han adueñado del término “fake news”, buscando deslegitimar cualquier pieza de información, sustentada, que contradiga a la narrativa oficial. A nadie le gusta la idea de estar siendo engañado.

Una y otra vez se confirma que en la época de la hiperconexión y la hipertecnificación, la información es la nueva arma donde el ser humano real tras el usuario, queda reducido a paquetes de datos cuantificables, analizables, manipulables.

Pese a todo, hagamos red, sigamos conectados.

*Leo García (@leogarciamx) es desarrollador web y analista de tendencias de Twitter.

Las opiniones expresadas en este artículo corresponden al autor y no representan necesariamente la postura de Quinto Poder.

Consigue más noticias en tu e-mail

Inscribirse al newsletter para recibir noticias en tu correo.

Quinto Poder

Denunciamos todo lo que apesta a corrupción, lacra e injusticia. No basta con que te indignes, mejor alza la voz y ayúdanos a impulsar una reflexión. Sin protegidos ni favoritos, Quinto Poder es tu voz.