Así puedes cuidar y controlar lo que compartes en internet y redes sociales


*Leo García

Ya establecimos que los datos personales son propiedad y responsabilidad del usuario y que son la manifestación de su interacción en el entorno digital.

Entonces, urge tomar control y aprender a tomar precauciones y cuidarlos. Estas son las principales recomendaciones para hacerlo (aunque no las únicas):

Aviso de privacidad

No porque las redes sociales o apps te permitan compartir cada aspecto de tu vida significa que debes hacerlo. La información que más fácilmente se vulnera es la que tú mismo publicas porque al hacerlo pierdes el control de ella y la forma en que circula en internet.

Es mejor evitar compartir en la medida de lo posible, y especialmente en redes sociales, datos como nombre completo, direcciones, números de teléfono, fechas de nacimiento o CURP.

Y si lo haces, lo recomendable es aprender y tener siempre presente que las empresas legalmente constituidas en México están sujetas a la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de Particulares (LFPDPPP), por lo que antes de dar cualquier dato hay que buscar y conocer el aviso de privacidad.

Ese aviso debe ser claro en las formas de hacer valer los derechos ARCO (es decir, de Acceso, Rectificación, Cancelación y Oposición que te da el poder de controlar tus datos personales) para futuras referencias, cambios, correcciones o solicitudes de eliminación de información que se requiera.

La notificación de los derechos ARCO solo es válida si deja claro quién está recopilando la información y qué uso le dará o de otra forma carece de validez.

Si una app, proveedor, servicio, empresa o persona que va a recibir datos personales no da la facilidad de consultar un aviso de privacidad legalmente válido, lo recomendable es no hacer uso definitivamente.

Apps poco confiables y sus permisos

Por más de moda que esté una aplicación, la primera precaución que se debe tomar es averiguar quién la desarrolló y desconfiar si para su funcionamiento toma tus datos o información.

Debes tomar la precaución de revisar los permisos que requiere la aplicación para funcionar antes de instalarla. Duda de su confiabilidad si te pide permisos excesivos que no se justifican para su funcionamiento. En su defecto, ya instaladas, dependiendo de la versión de sistema operativo, los permisos se irán activando conforme sean requeridos y será necesario estar atentos para no cederlos indiscriminadamente.

Protección y seguridad

En todos los servicios y dispositivos la protección inicia con las contraseñas. Una contraseña se considera más segura mientras más caracteres tenga, lo recomendable es que tenga de 8 a 10 caracteres de longitud e incluir combinaciones de letras mayúsculas y minúsculas, números y signos.

Evita usar secuencias de números que tengan relación con algún dato personal, como fechas de cumpleaños o aniversarios o nombres que se puedan conocer como de familiares o mascotas.

Para reforzar la seguridad, usa el doble factor de verificación o autenticación, que funciona como una segunda llave de seguridad para iniciar sesión en varias redes sociales y plataformas. Esta se genera cuando ingresas tu contraseña y se recibe por un medio alterno que puede ser un correo electrónico o un SMS o con aplicaciones específicas. La doble autenticación permite que aún si alguien ingresa la contraseña correcta, no pueda iniciar sesión si no proporciona la confirmación de seguridad.

Fuera de línea: los dispositivos

Los dispositivo, en especial móviles, son el medio donde más puede haber riesgo para los datos personales.
Al igual que con un servicio que requiere inicio de sesión y contraseña, la primera precaución con el dispositivo móvil es tenerlo con alguna opción de bloqueo. La opción básica y más confiable es una buena contraseña, y se puede complementar con un PIN, un patrón complejo o, para los dispositivos que lo permitan, aprovechar la huella dactilar o reconocimiento facial.

La conexión bluetooth es una forma de tener expuesto el dispositivo a recibir conexiones extrañas, así que lo mejor es que la actives sólo cuando vayas a usarla y recuerdes apagarla al terminar.

La ubicación es uno de los datos sensibles más expuestos en los dispositivos móviles. La recomendación es que la opción de ubicación en el dispositivo sólo esté activa mientras sea necesario y se haga uso específico de ella. De otra forma se puede formar un rastro permanente del que se puede abusar y exponer la seguridad personal del usuario.

Es importante considerar que el sólo hecho de portar el dispositivo todo el tiempo lo expone a robo o extravío, por lo que una precaución simple pero efectiva es no tener en él información innecesaria.

Recuerda que las fotos, videos, audios, contactos y demás se van con el dispositivo en caso de que te lo roben o lo pierdas y pueden hacer mal uso de ellos. También es recomendable respaldar la información de manera regular descargándola a una computadora personal o subiéndola a un servicio de almacenamiento, aunque también se debe considerar si es realmente necesario conservar todo lo que se tiene en el dispositivo.

Conexiones en redes públicas

Por definición, las redes públicas son vulnerables, siempre. No importa los niveles de seguridad que se implementen, debes tener cuidado y considerar que todo lo que se hace en ellas se realiza de forma insegura.

En una red pública en un espacio común como el parque, cafetería, cine, centro comercial, restaurante, hotel o transporte público, se recomienda no dejar la conexión activa todo el tiempo sino sólo al momento de usarla y desconectarte al terminar.

No realices movimientos de banca en línea, evita iniciar sesión de servicios como redes sociales, correo electrónico o cualquiera que requiera el uso de contraseña; y en caso de hacerlo, una vez más, procura haber activado la opción de doble factor de verificación, desactiva la sincronización automática del dispositivo.

Si te es posible, prefiere el uso del servicio de datos móviles y evita usar redes públicas.

La red doméstica

Para terminar, por ahora, no pierdas de vista que la red doméstica también necesita estar segura. Una contraseña fuerte es la primera protección para la conexión. Pero además, los módems o ruteadores que se incluyen en el servicio deben operar con un nivel de seguridad mínimo WPA2 y evitar completamente el uso de WEP. Para estar seguros de esto siempre es posible recurrir al soporte técnico del proveedor del servicio.

Cuando se tiene usuarios robando conexión en casa, en ocasiones causan un síntoma que se cree que es responsabilidad de la calidad del servicio: la lentitud. En caso de notar caídas en la velocidad de conexión, es recomendable pedir al proveedor de servicio que haga un chequeo y en su caso, limpie el acceso. Para, acto seguido, hacer un cambio de contraseña.

Por cierto, prestar la conexión de internet entre vecinos está totalmente desaconsejado. Es mejor que el vecino se enoje porque le prestas la conexión de internet, que después lidiar con algún problema (que puede llegar a lo legal) causado por el mal uso de esa conexión.

Además, permitir el acceso de gente ajena a la red doméstica es ya de por sí un riesgo. Un intruso en la red es como tener abierta la posibilidad que alguien, desconocido, pueda hurgar en la información de casa y todo lo que por ahí circula. Todo.

Y así, cualquier medida que tú mismo como usuario, de primera mano, puedas tomar para tu propia seguridad y cuidado nunca está de más.

Sigamos conectados.

*Leo García (@leogarciamx) es desarrollador web y analista de tendencias de Twitter.

Las opiniones expresadas en este artículo corresponden al autor y no representan necesariamente la postura de Quinto Poder.

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