Aislamiento y ensimismamiento


#HuellaDigital | *Leo García (@leogarciamx)
Al paso del tiempo y con el grado de penetración que tiene la tecnología se están entendiendo cambios en el comportamiento social, más allá de las pantallas, que pueden estar originados en la forma en que las redes sociales están influyendo.

Las redes sociales como las conocemos hoy día son egocéntricas, hacen sentir al usuario el centro de la atención a partir que construye sus relaciones con quienes comparten sus mismos intereses.

Es precisamente esta premisa la que aprovechan las empresas dueñas de las redes sociales para proponer los refuerzos afirmativos que estimulan la participación del usuario; likes, shares, favs, views, retuits, etc., según la red social que corresponda.

Pero el modelo tiene defectos, empezando, como se ha explicado ampliamente en este espacio, propicia, refuerza e incentiva, el sesgo de confirmación, las cámaras de resonancia y los ciclos de polarización, entre otros.

El usuario utiliza la red como una extensión de sí mismo donde busca que la retroalimentación que recibe lo desafíe lo menos posible para evitar el estado de incertidumbre. Pero esto limita otros rasgos de la personalidad, ya que para superar la incertidumbre se necesita ser asertivo, lo que lleva a la persona, el usuario, a tomar nuevos retos, nuevas oportunidades; desafiar sus propias ideas, juicios preconcebidos y en general aceptar estímulos que, aunque no le resulten gratos enriquezcan la estructura de su personalidad.

La principal característica de los dispositivos móviles es ser unipersonales, lo que los ha convertido prácticamente en una extensión física y emocional. Las redes sociales, en general el entorno social digital, ha generado una idea equivocada acerca de lo que es integración; el ser humano necesita pertenecer, es la forma real de socializar, es decir, ejercer la integración social. Socializar le exige a una persona vivir su capacidad de respeto, tolerancia, empatía, además de la natural necesidad de ejercer el lenguaje verbal, escuchar al otro y expresarse de viva voz.

Esto solo puede suceder de aquellos con quien se integra y experimentarlo en persona, es lo que se conoce como convivencia. Las redes sociales forman un concepto incompleto, donde se confunde interacción con convivencia y uno no puede reemplazar al otro. Es ahí donde esta lo más complejo que se empieza a notar en el ambiente fuera de la pantalla.

Convivir implica compartir, ceder, dar y recibir, en todos los aspectos de la personalidad. Las redes sociales en su dinámica llevan a lo contrario al permitir que el usuario se encierre sólo confirmando y reafirmando aquello que ya es parte de sus códigos existentes.

Y así como se generan dinámicas polarizantes, para el usuario además lleva a un estado de aislamiento y ensimismamiento. Encontrar ideas que no van acorde a los códigos ya existentes que lo definen causa un estado de incertidumbre que dispara sensaciones de miedo, ansiedad y, las repele.

El modelo descrito es común para prácticamente todas las redes sociales existentes, sólo cambia el formato de interacción; Instagram con fotos y videos cortos, YouTube con videos, Twitter con mensajes cortos y Facebook con multiformato, por mencionar los más populares. Hasta ahora.

Tiktok

Tiktok es una aplicación que permite al usuario grabar y compartir videos cortos, de máximo un minuto de duración, musicalizarlos, aplicar filtros y efectos para hacerlos más atractivos. Los otros usuarios pueden compartir su reacción a los videos, que es la principal forma de interacción.

Hasta ahí puede parecer que se está describiendo a Snapchat o Instagram, pero Tiktok está cambiando el paradigma, es el primer ejemplo de lo que será cada vez más frecuente. Se estaría dejando el modelo de relaciones recíprocas por intereses comunes y afinidad cambiándolo por el análisis mediante procesos de machine learning de los propios hábitos e intereses del usuario para ofrecerle el contenido que potencialmente puede incentivarlo a participar y generar su propio contenido.

Pero para esto no es principalmente el contenido generado por otros usuarios lo que se ofrece, es contenido profesional generado por la misma empresa dueña de Tiktok.

Una de las justificaciones para este modelo es ofrecer un espacio más seguro y de mayor calidad que las demás redes sociales. Potencialmente ningún usuario recibiría interacción de otro usuario con quien no tenga afinidad ni consumiría contenido que este fuera de sus propios intereses y gustos.

Es un modelo que aún dará mucho de qué hablar. Cada vez más, de manera menos discreta pero sostenida, las empresas de tecnología están recurriendo a ofrecer contenido altísimamente segmentado para procurar el máximo rendimiento de la atención del usuario de manera que cada click, cada deslizamiento de la pantalla, cada interacción, por mínima que sea, resulte rentable. Conveniente. Segura.

Aunque para eso la personalidad fuera de la pantalla sea cada vez más tendiente a la intolerancia, a la incapacidad de expresar pensamientos, sentimientos, ideas y creencias, asumiéndolas con responsabilidad y a la vez respetar la opinión de los otros, por discordantes que resulten.

Hagamos red, sigamos conectados, pero no aislados.

*Leo García (@leogarciamx) es desarrollador web y analista de tendencias de Twitter.

Las opiniones expresadas en este artículo corresponden al autor y no representan necesariamente la postura de Quinto Poder.

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