En México se registran 5.4 millones de casos de abuso sexual infantil al año
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Cómo proteger a los niños del abuso sexual

Comunicación, confianza y respeto son los pilares sobre los que se construye la protección de los niños contra cualquier tipo de abuso. 

Por Jennifer Juárez

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Hay más de cinco millones de casos de abuso sexual infantil al año en México, según datos publicados en el sitio web del Senado de la República.

La mejor forma de proteger a las niñas y a los niños del abuso sexual es mediante el respeto, la comunicación y la creación de espacios de confianza, señalan especialistas en entrevista con Quinto Poder.

El poder de la palabra

Las especialistas coinciden en que a las niñas y los niños hay que enseñarles, desde que aprenden a nombrar las partes de su cuerpo, los términos vulva y pene. A los dos o tres años, que es cuando les enseñamos a decir ojos, nariz, boca, pies, es normal también explicarles los nombres de sus genitales.

"Aquello que no tiene nombre, no existe. Aquello que no existe, no se puede explicar; no se puede prevenir; no se puede trabajar”, explica Pilar Polo, psicóloga especialista de la Fundación Vicki Bernadet, una organización especializada en prevenir, detectar y proteger del abuso sexual infantil.

Los niños no le tienen miedo a las palabras. El miedo se lo tenemos los adultos”.

Al año se registran más de cinco millones de casos de abuso infantil en México / FOTO: Ashoka.org

Se puede, también, utilizar términos informales en casa para referirse a los genitales, pero es importante que los niños tengan claro cuáles son los términos correctos. El objetivo principal es que adquieran la capacidad de comunicar en un lenguaje “universal” cualquier cosa relacionada con estas partes de su cuerpo, como decir “me duele el pene” o “me arde la vulva”. 

En general, cuatro de cada cinco casos de abuso sexual infantil denunciados en 2015 fueron en contra de niñas, según datos recogidos por el Inegi y publicados en el Panorama estadístico de la violencia contra niñas, niños y adolescentes en México, de la Unicef.

En México sigue utilizándose mayoritariamente la palabra vagina para referirse a los genitales femeninos en general. Sin embargo, vulva es la palabra precisa para referirse a los genitales externos, que incluyen labios mayores, menores, el clítoris y los orificios de la vagina y la uretra. Es suficiente con explicar a los niños desde pequeños que el área se llama vulva y conforme vayan siendo mayores, agregar información.

El poder del respeto

Hagamos un ejercicio. Piensa: ¿Tú cómo te sentirías si, por ejemplo, tu pareja, te obligara a dejarte abrazar y besar por sus tíos y primos? Pues igualmente no debemos obligar a los niños a dar o recibir muestras de afecto físico que no desean.

Tradicionalmente, hemos exigido a los niños y a las niñas que saluden, abracen y besen a nuestros familiares y amigos. Esto es una falta de respeto hacia los niños y puede tener consecuencias negativas. 

¿Qué mensaje damos al niño cuando lo obligamos a besar a sus abuelos o tíos?: “Aprende que su ‘No’, no es respetado y que lo que quieren los adultos es lo que se se tiene que hacer. Que cualquier persona puede entrar a su cuerpo cuando le dé la gana. Esto es muy difícil de modificar después”, explica Polo.

“Familiares como primos o tíos son los principales responsables de agresiones sexuales”, indica el informe de la Unicef. Ya que la mayoría de los abusos sexuales en la infancia los cometen conocidos, como parientes, amigos de la familia o personal de centros educativos y deportivos, la voluntad de los niños de no ser tocados incluso por sus familiares debe ser respetada en todo momento.

No obligar a los niños a dar o recibir muestras de afecto físico que no desean. / FOTO: Edúkame

“La intimidad y el consentimiento también se aplican a las personas de la familia”, explica Beatriz Berenguer, psicóloga clínica y coordinadora del Centro de Salud Mental Infantojuvenil de El Prat de Llobregat, en la provincia de Barcelona, España.

¿Cómo explicamos esto a la familia? “Pues decirles que los tiempos han cambiado”, recomienda Berenguer. 

Y todos podemos ser aliados. No solamente los padres pueden defender el derecho de los niños de no besar, de no abrazar y de no ser tocados en general. Como abuelos, tíos, primos, hermanos e incluso como amigos de la familia podemos decir: “Prefiero que respetemos la decisión del niño o de la niña de demostrar afecto físicamente solamente cuando y con quien ella quiera”. 

Polo explica:

Es salir de la mirada adultocéntrica. Los niños y las niñas, por definición, no tienen voz; no son un lobby de poder. Son dependientes y son vulnerables, Entonces, necesitan que haya adultos con las ideas bien claras para poder defenderlos y protegerlos. Es muy simple”.

Los niños y las niñas necesitan saber que son dueños de su propio cuerpo y que ellos mismos deciden a quién demostrarle afecto físicamente y a quién no. Tienen derecho a decir no: no beso a quien no quiero besar, no abrazo a quien no quiero abrazar ni permito que me toque quien no quiero que me toque.

Si queremos proteger a los niños de cualquier tipo de abuso, es importante comenzar por  escucharlos, por no insultarlos, por respetarlos y tratarlos bien en todos los aspectos “porque si a ti no te han tratado bien, no vas a poder comparar el buen trato del maltrato”, agrega Polo.

El poder de la confianza

Los niños, incluso los más pequeños, tienen la capacidad de explicar sensaciones, situaciones e interacciones de muchos tipos. 

Polo explica que el abuso se sustenta en el silencio “y lo que tengo que conseguir es que el silencio no exista. Podríamos decirle que si un adulto le pide guardar un secreto, lo tiene que contar, seguro”. 

Una forma de explicárselo, es decirle al niño: “El control no es bueno. El control es cuando alguien te dice que no expliques tu vida”, indica Polo.

Para generar confianza, los niños necesitan saber que pueden preguntar sobre cualquier cosa y hablar sobre cualquier tema y que no serán regañados, humillados ni ignorados por hacer preguntas o por contar cosas que les importen. 

"El abuso se sustenta en el silencio" / FOTO: Freepik

Si queremos que hablen con nosotros, no debemos ridiculizar, por ejemplo, sus impulsos sexuales ni regañarlos por preguntar sus inquietudes sobre sexualidad. Hay que intentar responder a sus dudas con respeto y si no sabemos contestar en ese momento, decirles “no lo sé, pero lo voy a investigar” y asegurarnos de darles respuesta. Hoy en día lo que nosotros no hablemos con ellos, lo encontrarán en internet, con todos los riesgos de tergiversaciones que ello implica.

Una forma de explicarle al niño es decir: ”Hay gente que se porta mal a veces. Lo habrás oído tal vez en las noticias. Se llama abuso sexual porque utilizan partes del cuerpo que son las íntimas”, indica Polo, quien también es terapeuta, formadora en educación sexual infantil, da charlas a padres de familia y participa en equipos de educadores y en la elaboración de protocolos de reducción de riesgos.

Podemos decirle a la niña o al niño: “Si alguna vez te sientes raro, puedes explicármelo. Tienes derecho a explicarlo, porque en casa no hay secretos. En casa se habla de todo”. 

También es importante que el niño sepa que puede contarle sus inquietudes no solamente a la mamá o al papá, sino a otras personas como sus tíos, primos o profesores.

Necesitamos tribus. Un niño protegido es un niño que tiene mucha gente que lo mira, mucha gente con quién hablar. Una familia que se cierra en sí misma hace que su niño o niña sea mucho más vulnerable, porque tendrá mucho menos gente con la que hablar”. 

Una técnica para prevenir el abuso sexual infantil es decirles a las niñas y niños que solamente los papás y el médico pueden tocar las partes que están cubiertas por la ropa interior (calzones y camiseta) y esta técnica puede ser eficaz para prevenir tocamientos.

Sin embargo, no todos los abusos implican tocamientos. Algunos pueden consistir en tomar fotos o en exhibirse. Por ello, se recomienda no enfocarse en “que no te toquen”, sino en establecer la confianza para que los niños siempre puedan explicar cualquier situación en la que “se sientan raros” o “no les guste”.

IMAGEN: Ecos de Combeima

¿Qué hago si detecto un posible caso de abuso sexual infantil?

Cuando una niña o niño es víctima de abuso sexual infantil es indispensable que sienta la protección de su familia. Esta protección y el cuidado con el que se trate la situación pueden protegerlo de consecuencias a largo plazo.

  1. Mantén la calma

Si se acerca un niño a explicar una situación de posible abuso sexual, hay que actuar con calma. Si el adulto demuestra pánico, angustia, terror, miedo o sufrimiento, puede asustar al niño. El niño necesita que el adulto esté calmado en ese momento.

Mientras estoy súper asustada, con ansiedad, con cara de angustia, el niño se puede asustar mucho y da a entender que de este tema no se habla, o que cuando habla de este tema los adultos se ponen mal”, explica Berenguer, del Centro gestionado por Fundación Orienta, una entidad especializada en salud mental de niños y adolescentes.

"En la medida de lo posible, hay que mantener la calma y decirle que gracias por contártelo, que es importante y que vas a buscar una solución con una persona que sabe cómo ayudar a los niños" para que no vuelva a ocurrir. 

      2. Escucha sin interrogar

Escúchalo y agradécele que te haya contado lo que pasó, pero no lo interrogues. 

Voy a escucharlo, pero no voy a preguntar directamente, porque quiero que se lo cuente a alguien experto que pueda recoger un testimonio, donde yo no contamine el discurso del niño. No interrogar al niño de: ‘cuéntamelo todo. ¿Cómo pasó? ¿Dónde estabas? ¿Qué estabas haciendo?’”, dice Berenguer.

        3. Llévalo al pediatra

Hay que acudir al pediatra el mismo día que escuchamos el relato del niño, para que el médico lo revise y pueda verificar si hay alguna prueba. Los pediatras tienen un protocolo para estas situaciones, pero en cualquier caso, evita que el niño sea interrogado innecesariamente. Conviene que lo ausculte, pero no que lo interrogue, y esto puedes explicárselo al médico antes de la consulta.

Si el abuso ocurrió el mismo día que la niña o el niño lo cuenta, cuida no alterar elementos que puedan servir como prueba: no lo bañes y tampoco laves su ropa, destaca la Red por los Derechos de la Infancia. 

Evitar tener que contarle lo mismo a 20 personas. Muchas veces es mejor esperar a que el relato más pormenorizado de lo que ha pasado lo recoja la persona donde es útil. Si lo va a contar una vez o dos veces, que lo haga al perito forense o (a la autoridad) de menores, pero que no se lo tenga que contar a la mamá, al policía, al fiscal, a la psicóloga del peritaje”, recomienda la especialista. 

       4. Denuncia ante la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes.

Puedes acercarte a una institución como Alumbra, Fundación PAS o Guardianes para conocer más sobre el acompañamiento en estos casos.

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