#Indignante: La historia de la joven que encontró a su enemigo en casa


Lo que comenzó como una historia de amor se convirtió en terror para Jennifer Antonio Carrillo, de 18 años, quien fue rociada y quemada con gasolina por su esposo en Matías Romero, Oaxaca.

De acuerdo al testimonio de la abuela de la joven, Eloisa López, a los 15 años Jenni se fue a vivir con Edgardo Romero Álvarez, quien presuntamente se dedicaba a vender gasolina robada de los ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex).

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Su abuela comentó que Jennifer era agredida por su esposo, pero pese a que su familia le pidió que lo dejara, ella se negó… sin pensar que esa decisión le costaría la vida.

La madrugada del 27 de febrero, Edgardo llegó a alcoholizado a su domicilio donde se encontraba su esposa Jennifer, quien era enfermera del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), y su hijo de tres años de edad.

La pareja comenzó a discutir, Edgardo golpeó a su esposa y la dejó tirada en el suelo.

Pero no conforme con eso, salió al patio de su casa, tomo un garrafón con gasolina y regresó al cuarto para rociarla y prenderle fuego.

Luego tomó al niño, salió de la vivienda, y más tarde regresó por Jennifer para llevarla a un hospital del IMSS de Matías Romero, a donde llegó con quemaduras en 70 por ciento de su cuerpo.

“Yo los recibí. Él me dijo que ella se prendió fuego. Olía a gasolina. Yo ya les había llamado la atención porque el señor anda en malos pasos con esa gasolina que venden clandestino”, dijo Eloísa López, quien además de ser la abuela de la víctima es jefa de enfermeras.

El 01 de marzo, Jennifer fue trasladada vía aérea al hospital Gómez Farías, de Coatzacoalcos, Veracruz y luego al Hospital de Especialidades en la Unidad de Quemados en el Puerto de Veracruz, con la ayuda de la Fundación Te queremos y el Patronato de Bomberos.

Durante el mes que recibió atención, Jennifer no podía hablar, sólo emitía susurros y era atendida por su madre, Xóchitlquetzal Carrillo, reportó El Universal.

Y aunque por momentos se creía que la joven ganaría la batalla, el 2 de abril falleció de un paro cardiorespiratorio provocado por las quemaduras.

Ante esto, los familiares de Jennifer sólo piden justicia, pues aunque el 28 de febrero vieron a Edgardo y pudieron quitarle al niño, el presunto homicida escapó.

¿Crees que se haga justicia por Jennifer?

¿Cuántas historias como estas ocurren a diario?

Inocente o culpable, Jennifer ya no vivirá para contar su experiencia, pero nosotros sí…

¿Hasta dónde una situación de violencia familiar es capaz de llegar?

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